miércoles, 2 de noviembre de 2016



Se denomina mantenimiento correctivo, aquel que corrige los defectos observados en los equipamientos o instalaciones, es la forma más básica de mantenimiento y consiste en localizar averías o defectos y corregirlos o repararlos. Históricamente es el primer concepto de mantenimiento y el único hasta la Primera Guerra Mundial, dada la simplicidad de las máquinas, equipamientos e instalaciones de la época. El mantenimiento era sinónimo de reparar aquello que estaba averiado.
Este mantenimiento que se realiza luego que ocurra una falla o avería en el equipo que por su naturaleza no pueden planificarse en el tiempo, presenta costos por reparación y repuestos no presupuestadas, pues implica el cambio de algunas piezas del equipo.


En las operaciones de mantenimiento, el mantenimiento preventivo es el destinado a la conservación de equipos o instalaciones mediante la realización de revisión y reparación que garanticen su buen funcionamiento y fiabilidad. El mantenimiento preventivo se realiza en equipos en condiciones de funcionamiento, por oposición al mantenimiento correctivo que repara o pone en condiciones de funcionamiento aquellos que dejaron de funcionar o están dañados.
El primer objetivo del mantenimiento es evitar o mitigar las consecuencias de los fallos del equipo, logrando prevenir las incidencias antes de que estas ocurran. Las tareas de mantenimiento preventivo pueden incluir acciones como cambio de piezas desgastadas, cambios de aceites y lubricantes, etc. El mantenimiento preventivo debe evitar los fallos en el equipo antes de que estos ocurran.
Algunos de los métodos más habituales para determinar que procesos de mantenimiento preventivo deben llevarse a cabo son las recomendaciones de los fabricantes, la legislación vigente, las recomendaciones de expertos y las acciones llevadas a cabo sobre activos similares.


Un virus es un malware que tiene por objetivo alterar el funcionamiento normal del ordenador, sin el permiso o el conocimiento del usuario. Los virus, habitualmente, reemplazan archivos ejecutables por otros infectados con el código de este. Los virus pueden destruir, de manera intencionada, los datos almacenados en una computadora, aunque también existen otros más inofensivos, que solo producen molestias.
Los virus informáticos tienen, básicamente, la función de propagarse a través de un software, son muy nocivos y algunos contienen además una carga dañina (payload) con distintos objetivos, desde una simple broma hasta realizar daños importantes en los sistemas, o bloquear las redes informáticas generando tráfico inútil.
El funcionamiento de un virus informático es conceptualmente simple. Se ejecuta un programa que está infectado, en la mayoría de las ocasiones, por desconocimiento del usuario. El código del virus queda residente (alojado) en la memoria RAM de la computadora, incluso cuando el programa que lo contenía haya terminado de ejecutar. El virus toma entonces el control de los servicios básicos del sistema operativo, infectando, de manera posterior, archivos ejecutables que sean llamados para su ejecución. Finalmente se añade el código del virus al programa infectado y se graba en el disco, con lo cual el proceso de replicado se completa.
El primer virus atacó a una máquina IBM Serie 360 (y reconocido como tal). Fue llamado Creeper, (ENMS) creado en 1972. Este programa emitía periódicamente en la pantalla el mensaje: «I'm a creeper... catch me if you can!» («¡Soy una enredadera... agárrame si puedes!»). Para eliminar este problema se creó el primer programa antivirusdenominado Reaper (cortadora).
Sin embargo, el término virus no se adoptaría hasta 1984, pero éstos ya existían desde antes. Victor Vyssotsky, Robert Morris Sr. y Doug McIlroy, investigadores de Bell Labs(se cita erróneamente a Dennis Ritchie o Ken Thompson como cuarto coautor) desarrollaron un juego de ordenador llamado Darwin (del que derivará Core Wars) que consiste en eliminar al programa adversario ocupando toda la RAM de la zona de juego (arena).1
Después de 1984, los virus han tenido una gran expansión, desde los que atacan los sectores de arranque de disquetes hasta los que se adjuntan en un correo electrónico.
Un sistema operativo (SO o, frecuentemente, OS —del inglés operating system—) es el software principal o conjunto de programas de un sistema informático que gestiona los recursos de hardware y provee servicios a los programas de aplicación de software, ejecutándose en modo privilegiado respecto de los restantes (aunque puede que parte de él se ejecute en espacio de usuario).2
Nótese que es un error común muy extendido denominar al conjunto completo de herramientas sistema operativo,3 es decir, la inclusión en el mismo término de programas como el explorador de ficheros, el navegador web y todo tipo de herramientas que permiten la interacción con el sistema operativo. Otro ejemplo para comprender esta diferencia se encuentra en la plataforma Amiga, donde el entorno gráfico de usuario se distribuía por separado, de modo que, también podía reemplazarse por otro, como era el caso de directory Opus o incluso manejarlo arrancando con una línea de comandos y el sistema gráfico. De este modo, comenzaba a funcionar con el propio sistema operativo que llevaba incluido en una ROM, por lo que era cuestión del usuario decidir si necesitaba un entorno gráfico para manejar el sistema operativo o simplemente otra aplicación. Uno de los más prominentes ejemplos de esta diferencia, es el núcleo Linux, usado en las llamadas distribuciones Linux, ya que al estar también basadas en Unix, proporcionan un sistema de funcionamiento similar. Este error de precisión, se debe a la modernización de la informática llevada a cabo a finales de los 80, cuando la filosofía de estructura básica de funcionamiento de los grandes computadores4 se rediseñó a fin de llevarla a los hogares y facilitar su uso, cambiando el concepto de computador multiusuario, (muchos usuarios al mismo tiempo) por un sistema monousuario (únicamente un usuario al mismo tiempo) más sencillo de gestionar.5 Véase AmigaOS, beOS o Mac OS como los pioneros6 de dicha modernización, cuando los Amiga fueron bautizados con el sobrenombre de Video Toasters7 por su capacidad para la Edición de vídeo en entorno multitarea round robin, con gestión de miles de colores e interfaces intuitivos para diseño en 3D.
La palabra tecnología hace referencia al conjunto de nociones técnicas, aplicadas al diseño y construcción de productos y servicios, de acuerdo a las necesidades humanas.

Podemos clasificar a la tecnología de la manera detallada a continuación:

TECNOLOGÍA FIJA: la característica sobresaliente reside en el hecho de que no es posible utilizarla para la realización de otro bien o servicio. Por otra parte, la tecnología fija es aquella que no cambia de manera continua. Por ejemplo, las refinerías de petróleo.

TECNOLOGÍA FLEXIBLE: término utilizado para referirse al conocimiento técnico y a los elementos físicos con los que es posible elaborar otros productos o servicios. Es por ello, que puede ser observada de acuerdo a una variedad de formalidades. Ejemplos de tecnología flexible son: las industrias de medicamentos y alimenticia.

La palabra tecnología hace referencia al conjunto de nociones técnicas, aplicadas al diseño y construcción de productos y servicios, de acuerdo a las necesidades humanas.
Podemos clasificar a la tecnología de la manera detallada a continuación:
TECNOLOGÍA FIJA: la característica sobresaliente reside en el hecho de que no es posible utilizarla para la realización de otro bien o servicio. Por otra parte, la tecnología fija es aquella que no cambia de manera continua. Por ejemplo, las refinerías de petróleo.
TECNOLOGÍA FLEXIBLE: término utilizado para referirse al conocimiento técnico y a los elementos físicos con los que es posible elaborar otros productos o servicios. Es por ello, que puede ser observada de acuerdo a una variedad de formalidades. Ejemplos de tecnología flexible son: las industrias de medicamentos y alimenticia.




Por medios convencionales, no es fácil producir un imán permanente con un campo magnético de una forma específica predeterminada. La situación podría cambiar a partir de ahora, gracias a la nueva técnica ideada en la Universidad Tecnológica de Viena en Austria (TU Wien). Por primera vez, es posible producir imanes permanentes usando una impresora 3D. Esto permite que se puedan producir imanes con formas complejas y con campos magnéticos adaptados de forma precisa, lo cual se necesita, por ejemplo, en los sensores magnéticos. La intensidad de un campo magnético no es el único factor que cuenta, tal como acota Dieter Süss, del equipo de investigación y desarrollo. A menudo se requieren campos magnéticos especiales, con líneas de campo dispuestas en una forma muy específica, como un campo magnético que sea relativamente constante en una dirección, pero que varíe en intensidad en otra. Para poder satisfacer tales condiciones, los imanes deben ser producidos con una forma geométrica sofisticada. Un imán puede ser diseñado en un ordenador, ajustando su forma hasta que se alcancen todos los requerimientos para su campo magnético. Pero una vez tenemos la forma geométrica deseada, ¿cómo ponemos en práctica el diseño? El proceso de moldeado por inyección es una solución, pero ello requiere la creación de un molde, lo cual es caro y consume mucho tiempo, haciendo que casi no valga la pena emplear el método para producir cantidades pequeñas de unidades del imán.
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Un pequeño objeto magnético (de color marrón y forma de recipiente, abajo a la derecha, sobre la plataforma,). El objeto lo ha fabricado una impresora 3D especial. (Foto: TU Wien)

A partir de ahora, se podrá recurrir a un método mucho más sencillo: la impresión 3D, siendo el primer ejemplo la citada impresora 3D de la Universidad Tecnológica de Viena. Esta máquina se puede utilizar para producir objetos magnéticos. Hace tiempo que existen impresoras 3D que generan estructuras de plástico, y las funciones de impresión de imanes funcionan de una forma muy parecida. La diferencia es que la impresora de imanes utiliza filamentos de microgranulados magnéticos producidos especialmente, los cuales son mantenidos de manera conjuntada mediante un material aglutinante de polímero. La impresora calienta el material y lo aplica punto a punto en las ubicaciones deseadas usando un inyector o boquilla de impresión. El resultado es un objeto tridimensional compuesto de aproximadamente un 90 por ciento de material magnético y un 10 por ciento de plástico.

Tras la impresión, el objeto no es aún magnético, porque el granulado se ha aplicado en un estado no magnetizado. Al final del proceso, el objeto es expuesto a un fuerte campo magnético externo, convirtiéndose en un imán permanente.